Conductores ven poco probable que se vaya a respetar nuevo límite de velocidad de 50 km/h en zona urbana

Aun cuando la votación del miércoles por parte de la Cámara de Diputados -114 a favor y 8 en contra- significa que la limitación de la velocidad máxima a 50 kilómetros por hora (km/h) en el radio urbano, será ley de la República en los próximos días, la voz ciudadana y la propia autoridad no tienen certeza de que ello vaya ‘de la mano’ con un cambio cultural en los automovilistas y sea posible una fiscalización efectiva.

Al volante

Y es que al parecer, no basta que tras 16 años -en 2002 se aumentó a 60 kilómetros por hora- se reduzca la velocidad con la expectativa de prevenir más accidentes de tránsito. Al menos es lo que se desprende de la opinión que dio a La Prensa Austral, el automovilista José Oyarzo Naguil. “Es muy probable que esa norma esté de puro gusto, porque nadie la va a respetar. Son años en que la gente está acostumbrada a circular a 60 km/h o más y bajarla va a ser algo que pocos respetarán. Es más, en todos lados la gente anda muy rápido y si uno anda lento, ya te están tocando la bocina, entonces la única forma de que los conductores respeten esa señalización es que aumenten la fiscalización”.

En cuanto a lo último señalado, sumó su postura Juan Morales Velásquez, para quien no es descartable que los conductores cambien su mentalidad y disminuyan la velocidad, pero es reticente a pensar que se intensificará el proceso de control. “Quizás la gente tenga otra conducta, pero de ahí a que vaya a haber una fiscalización, no estoy tan seguro. Yo trabajo y afuera de la ciudad siempre hay controles carreteros, lo que no sucede en el centro. Y en general, siempre en este tema del exceso de velocidad se le echa la culpa por ejemplo sólo a los taxistas, pero lo hacen todos, nadie respeta y ahí es donde está el problema. Por lo mismo, se necesitan fiscalizadores, principalmente en las calles principales, no sólo en la ruta”,

Coincidiendo con lo anterior, Cecilia Williams Vidal agregó: “El que bajen el máximo a 50 km/h  no significa que la gente vaya a respetar la ley. En Avenida Bulnes nadie va a andar a esa velocidad y en ese sentido creo que es fundamental que si va a regir esta norma, haya más fiscalizaciones y por qué no, se implemente un sistema de teledetección, como ocurre en otras comunas del país”.

Por su parte, Cristián Castro Viano observó que el tema cultural pasa por adoptar actitudes y acciones preventivas que en definitiva, empiezan ‘por uno’. “De partida lo que se está colocando en el tapete de la discusión, es algo que está bastante bien, que es bajar el límite, para evitar así accidentes. De hecho, cuando me traslado con mi familia en el auto, jamás circulo a exceso de velocidad, parto por cuidar a los míos y en ese sentido, soy partidario de que rija esta norma, así como otras que surjan en beneficio de los conductores y peatones, siempre que las autoridades hagan lo suyo también y revisen que esta se esté cumpliendo la ley”.

Fiscalización y
cambio cultural 

Para el director de Tránsito Municipal, Sergio Oyarzo Alvarez, la mirada no es diferente a lo señalado por los automovilistas consultados. “La velocidad máxima hoy es de 60 km/h y lamentablemente los conductores no la respetan. Lo ideal sería que esto vaya acompañado de una política de fiscalización, pero también debe haber un cambio cultural en la gente. Esto, en el sentido de entender que si hay una norma, hay que respetarla. Por eso es importante tener claro cómo viene la ley, porque en Chile y de acuerdo a un estudio que hizo el Ministerio de Transportes, siete de cada diez vehículos exceden los límites máximos de velocidad en la ciudad”.

Teniendo en cuenta los factores el personero adelantó cómo será la implementación de señaléticas una vez promulgada la ley. “Actualmente tenemos cerca de 150 postes instalados que advierten la velocidad máxima de 60 km/h en zona urbana y nos estamos preparando para que una vez publicada la normativa, veamos los términos de ella y procedamos a efectuar los cambios necesarios, que es nuestra obligación. Eso no implicará un valor elevado para la municipalidad, porque instalaremos letreros nuevos y los que retiremos se irán readecuando. En términos de costos, el reemplazar la placa de la señal, teniendo en cuenta que los postes ya están instalados, será de unos $2 millones”.

Dimensión de la norma

En tanto y para quienes la disminución de 10 km/h  pareciera no significativa, el jefe de la Sección de Investigación de Accidentes de Tránsito (Siat) de Carabineros de Punta Arenas, capitán Robinson Benelli Valenzuela, hizo algunos alcances de relevancia. “Tenemos que pensar que estas medidas de seguridad apuntan a disminuir la accidentabilidad en cuanto a lesionados y fallecidos. Es importante que haya también un cambio cultural, porque con este cambio en el límite máximo a 50 km/h se logra de partida que circulando a esa velocidad y surja un imprevisto, al actuar a tiempo disminuya la distancia de frenado. De hecho, la capacidad de reacción en una persona toma entre 1,2 y 2 segundos ante una emergencia vehicular. Entonces, ante una menor velocidad, hay más tiempo para poder reaccionar y evitar un accidente. Incluso, también es menor la energía que se imprime ante cualquier impacto”, consignó junto con señalar que respetar la norma es crucial, toda vez que el año 2017 se registraron 1.305 accidentes -entre colisiones, choques y atropellos- en la región y a la fecha, ya se contabilizan 599 accidentes. 

La Prensa Austral

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